Columna de Opinión: Héctor Luís Jiménez
La Soberanía Nacional no se negocia, y mucho menos con corruptos
Quiero por medio de estas letras rechazar de manera categórica la
pretensión que tiene el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump de
anexar a Venezuela como el estado número 51 de los Estados Unidos.
Nuestra nación se forjó su independencia en el campo de batalla gracias a
la visión que tuvo nuestro Padre Libertador Simón Bolívar junto a una gran
cantidad de militares, campesinos, indígenas, esclavos, mestizos y
comerciantes.
Éste territorio que tenemos actualmente no fue un regalo, ni una dádiva, lo
que tenemos lo obtuvimos gracias a Dios quién creó éstas bellas tierras y a las
luchas que históricamente hemos dado desde los tiempos coloniales.
No podemos permitir que un grupito de politiqueros corruptos están proponiendo
una escalada de guerra para tomar a la fuerza nuestra población.
Éstos mismos politiqueros incapaces que permitieron que el chavismo
estuviera 27 años en el poder, y que ahora como no tienen de donde medrar,
apelan a la entrega de la nación a cambio de prebendas, dádivas y canonjías.
La Constitución de la República, tanto de 1961 como la de 1999 prohíben de
manera taxativa ceder, vender, entregar, regalar, transferir, transar o
alquilar el territorio venezolano, sus recursos o su población.
La soberanía no se negocia.
Venezuela es una nación bendecida por Dios, que tiene su propia identidad,
cultura, raza, creencias, geografía y límites que nos hacen distinguir de otras
naciones tanto del continente americano, como de otros confines.
Los venezolanos somos personas hospitalarias, amables, tolerantes, con gran
capacidad y en el marco de cumplimiento de las leyes podemos establecer convenios
comerciales, alianzas, acuerdos de negociación con países, empresas y
organizaciones, siempre y cuando se respete la independencia y la soberanía.
Perfectamente podemos vender a quien necesite petróleo, minerales,
alimentos, electricidad, pero eso sí, con respeto, honestidad y legalidad.
Ejemplo de ello es el municipio Piar donde actualmente me encuentro en contactos directos con el equipo de
gobierno del presidente de El Salvador Nayib Bukele para establecer en el
municipio Piar y en Venezuela 2 grandes modelos de gestión exitosos que se
vienen aplicando en el país centroamericano, como lo son la seguridad ciudadana
y la expansión económica que han convertido a la nación centroamericana como un
ejemplo a seguir en el continente.
Venezuela tiene un potencial importante en petróleo, gas, oro, diamantes,
coltán, torio, hierro, bauxita, níquel y otros minerales preciosos que con una
correcta gerencia y administración puede representar la fuente necesaria para
apalancar el desarrollo productivo, y así poder cumplir el gran sueño de ver a
una Venezuela súper desarrollada y llegar a niveles de países como Japón,
Emiratos Árabes, Malasia o Alemania.
Nuestra sociedad a lo largo de
la historia ha tenido avances importantes en derechos y reivindicaciones
sociales, que se pueden cumplir siempre y tengamos un gobierno honesto, transparente
y con credibilidad para que tengamos hospitales de primera categoría que
brinden atención en materia de salud a la población, una educación gratuita y
de calidad para nuestros niños, niñas y jóvenes, servicios públicos estables y
una economía en franco desarrollo.

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